Esta casa debe su nombre al momento estacional elegido por los habitantes de la Sierra de Gata para realizar las principales labores vinícolas.
Este pueblo parece estar dormido entre callejuelas que se entrecruzan dando lugar a un laberinto de pasadizos.
El agua es el principal protagonista. Brota y corre por cualquier rincón, salta violentamente por las gargantas, descansa formando piscinas naturales y en su recorrido da vida a bosques de alcornoques, castaños, encinas, robles, etc.
Casa situada en el centro del Pueblo, tiene indicaciones de llegada.
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